| lyric | Estoy andando con mi alma despoblada casi en medio de la nada, entre vértigos de espera. Se oyen balidos que son ecos de las voces diluidas en ausencia, cantos viejos, voces nuevas.
Un manso río me susurra memorioso esos sones milenarios que deambulan entre cuevas. Y soy el hombre de este Sur, el sur del mapa, repitiendo soledades, con las manos en la tierra.
Es este Sur que se renueva en cada roca, Con su dolor cuando ignoran su presencia, Y gime el viento que acama hasta las hierbas, Jugando a brincos con los cardos y mis penas.
Acá llegué con las ganas de arraigarme bajo un cielo puro y limpio como fueron tus ojazos. Vivo el silencio, cara al viento, mar al frente, con molinos quijotescos, como yo, abriendo los brazos.
Acá se ocultan los tesoros increíbles: los amores bien guardados en los árboles de piedra Y esa quimera que tus manos inventaron son caricias congeladas en las manos de las cuevas. |