| lyric | El ingrato, que no sabe cómo es de grande mi pena, al dudar que yo soy buena, siempre me reprocha así:
Es inútil que pretendas con palabras convencerme, y con tus caricias tenerme sujeto a un cariño que no sentís... ¡Si vos no querés a nadie!... ¡Y jurás todas mentiras!, y hay en tus ojos, cuando me miran, destellos de engaño sin fin...
Y pensar que ciego puse en tu boca las ansias locas de mi sentida pasión... Mientras tus caricias que me engañaban en mí dejaban la amarga y cruel desilusión.
Vos, hoy pretendés jurarme tu pasión que no es sincera. ¡Igual le jurás a cualquiera pero yo nunca creerte podré!... ¡Porque yo sé con certeza que vos no querés a nadie!... y aunque te ofenda con mi franqueza, siempre, siempre, te lo diré. |