| lyric | Vení hermanita… ¡para qué vas a ocultarme que no hay remedio, que ya todo se ha perdido si hoy, en los ojos del doctor, he comprendido que ya no vuelve porque no hay con que salvarme! ¡Y sin embargo alimentaba todavía la dulce creencia de vivir y mi ilusión ni un solo instante sospeché, hermanita mía, que iba a fallarme de este modo el corazón!
Pero hoy que todo lo perdí porque ya ha muerto en mí lo que era una esperanza me abruma el hondo padecer de abandonarte así pero… ¡qué voy a hacer! Soñaba un cielo para vos y había confiado en Dios, que adonde Él quiere alcanza, ¡pero hoy que todo lo perdí me voy con el dolor de abandonarte así!
Ebrio de amor y con el alma enceguecida por el placer que a los veinte años nos encanta como se juega una moneda a la marchanta jugué en la noche del placer mi propia vida. ¡es que como otros, yo también sentí del vicio el dulce vértigo que atrae como el imán y sin pensar que iba rodando al precipicio en pos del vicio me arrastré con ciego afán! |