| lyric | Todo el barrio criticando contra mí se la pasaba, que por qué no me casaba, que eso ya no puede ser. Porque andaba en la garufa y era yo todo un demonio le piantaba al matrimonio por el miedo a la mujer. Cada rato mis hermanas, los muchachos de la orquesta: “Por favor viví decente sin milongas ni café.” Y siguiendo los consejos de toda la parentela me engancharon una grela y al final me casorié.
Al principio, ¡qué dulzura!, puros mimos, cariñitos, me decia “cuchi cuchi” y yo a ella “bomboncito”. Todo iba viento en popa hasta que un día al de la zurda le dio por ponerse curda y se acabo el cotillón.
Ahí nomás entró a tirarme los regalos del padrino, con la olla de aluminio me emboco justo el melón. Como a mí no me quedaba pa’ tirarle ni una cosa me acerqué y le di una “torta” y el romance terminó. Hoy estoy de nuevo en casa con la vieja bien tranquilo, morfo, salgo y apoliyo y le doy al bodegón, y al primero que me venga y me nombre al matrimonio, ¡lo juro por San Antonio que lo borro del padrón! |