| lyric | Teclas de miel, dedos de sal, un puente de silencio en mis rodillas. Salgo a viajar el humo espeso de la vida, y al regresar me esperás vos con tu cajita de cristal.
Soy soñador, soy inquietud, un sauce que se bebe las orillas. Vuelvo a buscar en cada pulso la guarida. Se hace corcel tu ilesa voz y yo, jinete de arrabal.
Cuerda feliz... un mismo vuelo en rebeldía, un arco iris de cadencias insolentes, el cántaro y la fuente, el verso y la armonía. Sentado aquí, ante tu fiel fisonomía, besan la clave misteriosa del presente, apasionadamente, mis manos y tu Sol.
Árbol tu piel, cuero y marfil, matriz que se involucra con la mía; mezcla de opaca y de dulzona bienvenida. Musa y compás, siempre de a dos, unión que no ha de ser casual.
Somos al fin piano y virtud. Tu vientre canta en torno a mi semilla y en el volcán del pentagrama halla salida. Cuando el reloj nos diga adiós se hará metáfora el final.
(Coda) Somos al fin el portavoz de una metáfora de adiós. |