| lyric | La inmensa extensión de las estepas cubierta por la blanca nieve está y son de este presidio las murallas tan altas, que ni el sol se ve alumbrar. Las celdas por la nieve están cubiertas y dentro de una celda un hombre está; sus ojos afiebrados son fantasmas y canta esta canción que hace llorar.
¡Sonia! ¡Sonia! Tus cabellos negros en sueños mil veces besé yo. Nunca yo podré olvidarte; tú del Volga eres bella flor. ¡Sonia! ¡Sonia! Mi existencia muere, encerrada en esta prisión, y antes que la nieve me aprisione el corazón, quiero llegue a ti mi maldición.
Cuando eras mi esposa yo te amaba, y con mi amor la vida yo te di y ciego de pasión yo adivinaba aquella vil pasión que sorprendí. ¡Tus labios de otros labios eran lecho y a un hombre vi que el cuello te ciñó! Entonces mi puñal hundí en su pecho el juez tan sólo a mí me condenó.
¡Sonia! ¡Sonia! Tus cabellos negros en sueños mil veces besé yo. Nunca yo podré olvidarte; tú del Volga eres bella flor. ¡Sonia! ¡Sonia! Mi existencia muere, encerrada en esta prisión, y antes que la nieve me aprisione el corazón, quiero llegue a ti mi maldición.
¡Sonia! ¡Sonia! ¡Ya no sé si existes! Y nada en este mundo llega a mí, sólo hordas y hordas de cosacos y de hambrientos lobos hay aquí. Aunque mi recuerdo en tu memoria, por ser tú dichosa, ya no esté, en tus sueños, cual fantasma apareceré, y esta historia te recordaré. |